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domingo, 16 de abril de 2017

Una bufanda, Cygnus Loop y una tarta de galletas.

Vamos a agradecerle a Zenda que le esté dando vidilla a todos los blogs con sus concursos de escritura. Y con más ganas si el tema son los libros. Lo dicho, pasen, lean (y busquen su estrella)
By NASA/JPL-Caltech - This file was derived from  Cygnus Loop Nebula.jpg:, Public Domain,

Una bufanda, Cygnus Loop y una tarta de galletas

No hay nada más hermoso que la imagen ultravioleta de la nebulosa Cygnus Loop. Así que acostumbro a cerrar los ojos y a recrear esa imagen. Para eso sirven las estrellas. Se iluminan para que cada uno pueda encontrar algún día la suya. Me tatué esa frase de El Principito en el antebrazo izquierdo. Y una rosa en el derecho. Por si acaso me da por abrir los ojos. Por si acaso me da por romper la norma número uno y dejar de pensar en cosas bonitas. Aunque no suelo hacerlo. Prefiero quedarme así, con los ojos cerrados. Esperando. Ni cuenta se dan. Cierra los ojos y piensa en cosas hermosas, me aconsejó Lidia el primer día. Claro que el concepto de belleza es subjetivo. ¿Has visto alguna vez algo más bonito? Mi madre suele preguntarme eso cada domingo, mientras coloca en el centro de la mesa una tarta enorme de coco y galletas. O cuando me enseña una bufanda que me está calcetando. Para que no tengas frío, nena. Que todo el día me andas fuera de casa. El concepto de belleza es subjetivo. Está claro. Cierro los ojos más fuerte y me concentro en una galería de imágenes del Universo. Centaurus A, la galaxia caníbal.  Él empieza ahora a embestir fuerte. Se mueve cada vez más deprisa. Me esfuerzo por acompañarlo con un rítmico movimiento de caderas. Cierro los ojos aún más. Hasta que me escuecen. Piensa en cosas hermosas, dice Lidia. Pienso en el Telescopio Hubble. En una luna de Saturno. Cuando llego al cinturón de estrellas de Orión, el hombre eyacula con un gemido bronco, gutural. Deben ser casi las once de la noche. Mañana tengo un examen. Me tengo que ir ya. Aún me daría tiempo a atender a otro si no fuera porque todavía tengo que repasar. Le diré a Lidia que se lo quede ella. ¡Mierda! Solo son las once menos cuarto. Da igual, le diré a mamá que han cerrado la pizzería antes. Y claro, empezará con el sermón.  "Ay nena, de qué me sirve que seas tan lista, si más te valía trabajar en un Zara o en un Primark o estudiar para peluquera, que yo que sé, mira la niña de la Charo, que ya se colocó nada más salir de la academia de peluquería y tú todo el día con las estrellas. ¿Dónde se ha visto que eso dé para comer? Y estas becas, ¡ay Señor! que no alcanzan para nada. ¿Y cuándo me estudias, reina? Si entre las clases y el trabajo en la pizzería ya no te queda tiempo. Y mira la niña de la Charo... Si la culpa es mía por dejarte leer tanto. Y del Julián, por supuesto. Mira la chifladura esa que te ha entrado con los planetas. ¿Y a dónde me vas sin tu bufanda?, que es abril, pero las noches son frescas....”

Y sí, claro que la entiendo. Que tiene razón. Ya me gustaría a mí conformarme con ser como la hija de la Charo. Si lo tiene fácil. Si lo jodido es estudiar astrofísica cuando tu madre es viuda y limpia portales. Lo jodido es que a una le pongan en la ESO profesores increíbles como Julián, que te regala una primera edición del Principito y te enseña que las estrellas están ahí para eso. Para brillar. Para que tú encuentres la tuya. Lo jodido es que la beca no te dé para la matrícula, los libros, la clases de inglés, y el viaje a Estados Unidos que quieres hacer al acabar la carrera. Lo jodido es tener que cerrar los ojos mientras haces una mamada por sesenta euros. Así que ya me gustaría a mí conformarme con hacerle las uñas de gel y la permanente a las señoras de mi barrio. No. Lo mío sí que es jodido. Y lo peor, mentir a mi madre. Que ahora, justo ahora, está sentada delante de la tele, viendo la temporada cien mil de “Cuéntame”. Cuéntame, podría decirme. ¿Y qué te cuento mamá? Que la pizzería ha cerrado antes. Que le he pedido al dueño unas horas para estudiar. Y tendré que decirte también lo otro. Lo del viaje. No hoy. Hoy ya tengo bastante. Quizá para el mes te lo diga. Te llevaré a comer a un centro comercial. Y ahí ya te lo cuento. Que después de licenciarme, me iré. Que ya tengo los billetes sacados. Para el 16 de julio. Que si todo va como pienso, conseguiré una beca para hacer un posgrado en la Universidad Embry-Riddle. Me voy a Florida, mamá. Eso te diré.  A ti, la mujer que friega suelos y encuentra la belleza en una tarta de galletas. Y me enfadaré cuando no me entiendas. Si ya sé que no me vas a entender. Me voy a Florida. Eso te lo puedo decir. A hacer lo mismo que aquí. Eso no. Eso no te lo diré. La culpa es mía. Por no ser como la hija de la Charo. La culpa es de Julián, por regalarme ese libro, por enseñarme a no conformarme.  Me voy a Florida a cerrar los ojos fuerte. Y a pensar en algo bonito, como dijo Lidia. Me voy a Cygnus Loop. No. Todo eso no te lo puedo contar. Te diré solo que me voy. Que me llevo la bufanda. A Florida. Qué ridículo. Da igual. Te diré que echaré de menos tu tarta de galletas. Qué sé yo qué te diré, mamá, qué sé yo...

4 comentarios:

  1. Como ya te he comentado en Facebook, me parece un relato excelente.
    Te reitero mis deseos de que tengas suerte.

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  2. Muchísimas gracias. Por lo menos no le negaremos a Zenda su fiebre inspiradora, jajajajaja. Suerte a ti también. Mi favorito de los tuyos, el de tu Alonso.

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  3. Suerte en Zenda, me ha gustado mucho.

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