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domingo, 18 de septiembre de 2016

Rurales

El tema de Esta noche te cuento para este comienzo de otoño es: mujeres rurales. Aquí va mi propuesta y una promesa: os debo entradas en este blog. la principal, una crónica en condiciones de esa MARAVILLOSA final anual de Relatos en Cadena en Madrid el pasado 11 de julio.
Prometido.
Mientras vamos con las mujeres rurales que acompaño con una foto de los tomates de la huerta de mi suegra, eso sí: tuneados por la familia Penas Portabales 

Domingos
Pienso en como eran los domingos cuando vivíamos en la ciudad. Desayunábamos en silencio. Tú leías el periódico y yo hacía zapping en la tele de la cocina. Tú salías a correr y yo me quedaba leyendo en el salón. Comíamos en casa de tu madre. Tú veías el partido mientras yo ojeaba una revista. Casi siempre íbamos al cine. Luego, tomábamos algo en la de Luis. Nos acostábamos tarde, tras ver la tele un rato. Y no me amabas.
Pienso en como son los domingos ahora. Igual que los lunes Y que los jueves. Siempre hay algo que hacer. Madrugamos. En esta época toca prepararnos para la vendimia. Yo alimento a las gallinas. Tomo un café en casa de Susana. Hago mermelada de tomate. Los tomates vienen todos juntos. Tú vuelves a las dos, justo para comer. Me cuentas que las uvas están casi a punto. Y que mañana bajarás al pueblo a contratar jornaleros. Y dormiremos la siesta. Y llamaremos a tu madre. Nos sentaremos en el porche. Poco. Ya refresca. Daremos un paseo, con Laika, la perra que me regalaste aunque sabes que no me gustan a los perros. Tampoco aquí.  Tampoco aquí, me amas.


jueves, 9 de junio de 2016

Esta noche te cuento...que soy jurado


Y como soy jurado en Esta Noche Te Cuento me estoy leyendo todos los relatos (cosa que no suelo hacer antes de escribir el mío para no contaminarme). Como ya vamos por el relato 90 el tema del mes, Océanos, ha sido tratado ya desde mil puntos de vista. 
Así que mi punto de arranque era la visión de la lluvia confundida dentro de un mar enorme. Y poco más. En fin, como voy fuera de concurso, me he permitido la licencia de hacer una historia de pérdidas y ausencias coronada por esa visión oceánica que toca el tema del mes de una manera excesivamente tangencial.

Genial la ilustración de Mizuki Tanaka, alias Paloma Casado.


Cosas que ver por la ventanilla de un tren.

La mujer se parece a ti. La niña también. Habla por el móvil mientras la niña salta a la pata coja intentando no pisar las líneas asimétricas que dibuja el pavimento. Cuando ya estaba seguro de que ella no eras tú, me he dado cuenta de que tiene tu lunar bajo el ojo derecho. Luego ha gritado dirigiéndose hacia Paula, que no es Paula, pero que tiene los ojos de Paula, sus coletas y su sudadera rosa. No sois ellas. Todas las niñas del mundo tienen una sudadera de ese color y una madre que les grita que no se acerquen al borde del andén. No sois ellas. Solo es un lunar. Y Paula ya tendría veintitrés. Seguro que no llevaría coletas, sino dos piercings, como la pelirroja del asiento de al lado que escucha música en el móvil mientras golpea rítmicamente el reposabrazos con un boli BIC.
Pego mi cara al cristal, absorto en la mujer que no eres tú y en la niña que no es Paula. Hasta que el tren inicia su traqueteo y el lunar, las coletas y el andén se difuminan.
Desaparecen. Desaparecéis.
Como gotas de lluvia que se depositan sobre la superficie del océano.


viernes, 20 de mayo de 2016

LA MICROBIBLIOTECA

Y mira que le tengo yo respeto al gran Concurs....... Solo había participado una vez, allá por 2014.  El mes pasado lo intenté de nuevo y chachaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan, hemos colado esta Alfabetitis aguda entre los finalistas acompañada de David Moreno, mi Niño Flores, Ángel sainz, y José Luis Chaparro.
Aquí os dejo el micro


Alfabetitis aguda 
(o la extraña razón de por qué él ya nunca dice “te amo”)

El médico le advirtió que sucedería así. Por orden. Primero olvidó los nombres de las cosas que empezaban por A. Y eran muchos aunque, afortunadamente, se podían sustituir por otros sin mucha dificultad. Nadie se había dado cuenta. Por poner un ejemplo, cuando tenía sed, disimulaba, y pedía líquido de lluvia.
Pero ahora había olvidado más. Ya no recordaba los que empezaban por la letra B. Se dio cuenta  ayer, al fijar su vista en esa cavidad ubicada entre la nariz y la mandíbula de Cristina. Sabía que esa parte de su cara le gustaba especialmente, y que sus labios solían posarse sobre los suyos para darle un… Era desesperante. No lograba recordarlo.
El próximo mes, sería la C. Luego la D. Y así sucesivamente. La enfermedad avanzaría implacable. No podía demorarlo.
Hoy, sin falta, se lo diría a Cristina.
Que la… quería. Que a partir de ahora la llamaría Vanessa. O Zoe.
Mejor Zoe.

domingo, 20 de marzo de 2016

WONDERLANDEANDO

He abandonado a mi querida Rosa Gil durante un año, pero esta semana pasada participé por primera vez en el curso y he estado ahí acompañando a Belén Sáenz que ha ganado con un micro durísimo y que demuestra mucho oficio.
Yo os dejo mis Lecciones de anatomía,
Espero que os gusten.
Vuelvo a la costumbre de acompañar el micro con una fotografía, de mis hijas, hecha en El sendero del agua y que quedó finalista en el concurso que organizan allí entre los visitantes.


Lecciones de anatomía

Ayer encontré tu carta de despedida. Tras leerla cuidadosamente, la mastiqué y me la tragué para digerir bien la ruptura. Ahora, todas sus palabras circulan libremente por mi organismo, con resultados contradictorios. Tu nombre vive ahora en mis cuerdas vocales, así que de cada tres palabras que digo, una es Fernando. Tus amargos reproches habitan en mi estómago. Pronto desaparecerán. Pero lo mejor, sin duda, es ese “te quiero” que se ha posado en mi ventrículo izquierdo, aunque el “ya no” que le precedía ha subido hasta mis ojos y desde entonces los muy idiotas no han parado de llorar.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Del amor, del IVA y del cambio climático

Esta noche te cuento.................que me voy al espacio. En concreto a Marte. Esta vez he intentado conjugar el cambio climático y los impuestos para tejer una historia de amor.  Y creo que lo he conseguido.
Imagen de Sara Lew
Del amor, del IVA y del cambio climático.

Coincidimos en el teatro. Éramos los únicos que rompían la simetría de parejas que reinaba en la cola. Nos juntamos casi por inercia e iniciamos una conversación trivial. Hablamos del tiempo y de lo caras que estaban las entradas. Del IVA cultural. Nos reímos al coincidir en butacas contiguas. Y luego lo normal. Café, más charla, más cambio climático, más Montoro. Y el hotel.
¡Qué bien mentía!
Me dijo que me amaba. Bajito, susurrándomelo en la oreja izquierda mientras en la derecha se revolvían, inquietos, los gemidos broncos que coronaron su orgasmo. Y que ojalá me hubiera conocido antes de apuntarse a esa absurda expedición, sin retorno, a Marte. Que adoraba mi cuerpo barnizado de sudor y oscuridad.
Ayer lo vi en el telediario de Telecinco. Sonreía a las cámaras enfundado en su traje espacial, como de muñeco de Michelin. 
Cómo me gustaría acompañarlo a ese mundo sin Polos derretidos. Sin Ministros de Hacienda. Sin habitaciones de hotel llenas de mentiras que se quedan a vivir en tu oreja izquierda, mientras que la derecha agoniza con el rugir de los motores que elevan su cohete hasta hacerlo desaparecer, sin piedad y sin remedio, en el horizonte de Cabo Cañaveral.

martes, 8 de marzo de 2016

Lavavajillas, espumadera o colesterol

Ayer, de broma me dijeron en la SER que iban a tener que ponerme una placa o algo así. La verdad es que este año me he planteado seriamente intentar volver a ser finalista del REC, y puede que no lo consiga, pero oye...que no digan que no lo intento. Para el reto de las cien palabras me planteé hacer un relato sobre eso, sobre palabras, en este caso inventadas. Creo que intenté hacer un relato sobre la incomunicación en la pareja, pero...ha quedado graciosillo. Y sobre todo, os ha quedado una frase infernal para la próxima semana... En fin, aquí os dejo el micro y el audio, no sin antes agradeceros a los que habéis hecho que sobrepasemos el número de 25.000 visitas al blog. Gracias de verdad.
 Guerra de neologismos

Serán solo cien palabras. Las esconde en su mesilla de noche. Durante el día, todas las que usa son inofensivas. Como por ejemplo “lavadora”, “macedonia” o “cucharón”. Las otras, las usa solo en la habitación. Si intento tocarla, abre su cajón y me grita: “Pilíapo” “Mustrode”, “Calíproce”…
Yo contraataco inventándole piropos: “Polimposa”, “Malíbula”…
Nunca funciona. Hoy decidí pedirle perdón. Así sin más. Se ha enfadado muchísimo. Ha sacado del cajón su peor insulto y lo ha silabeado furiosa: “PI-LI-CA-TRA-LLO”. Cuando se pone así, no hay manera. Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase “lavavajillas”, “espumadera” o “colesterol”.

Y el audio... Minuto 32

http://play.cadenaser.com/audio/001RD010000004048577/

domingo, 17 de enero de 2016

In Memoriam

No es que yo sea muy de Bowie, pero hace tiempo que me he dado cuenta de que me hago mayor, porque me impresiona ver como desaparecen personas, iconos o personajes que nos han ido acompañando. Vamos que Chanquete se murió mil veces, pero una, como que no se acostumbra a este tipo de pérdidas. 
Mi relato de este mes para Esta Noche Te Cuento se lo dedico a Bowie, aunque sea solo por las veces en las que he bailado Starman a gritos en las fiestas de  mi casa. Y son muchas.

https://www.youtube.com/watch?v=muMcWMKPEWQ


LAZARUS.

El día que te fuiste yo estaba demasiado preocupada decidiendo si haría lasaña o albóndigas. En la radio sonaba una de Bowie, que se moriría tres días después. Claro que yo no lo sabía. Lo de que me dejarías, tampoco. Lo único que sabía es que tú preferías lasaña y yo albóndigas. También recuerdo que llovía. O quizá no lo hacía, pero es romántico recordarlo así. Como un día gris, lluvioso y triste. Quizá hacía sol. Y además Bowie estaba vivo y estrenando un álbum nuevo. Coño, era un gran día. Por lo menos hasta que entraste en la cocina. Albóndigas, dije yo, clavando la vista en tu maleta gris. La grande. La que nunca usamos porque cargada, pesa más de los veinte quilos reglamentarios que imponen las compañías aéreas.
Tú te fuiste y yo me quedé paralizada con la vista fija en el bol de la carne picada. Después hice una estupenda lasaña con doble capa de bechamel. Sabes que no soporto la bechamel pero me la comí entera. Conteniendo las náuseas. Escuchando en la radio la última de Bowie una y otra vez.  El locutor repetía que era un gran día. Quizá hacía sol. Quizá.