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domingo, 22 de junio de 2014

SE PUEDE...O eso creo

Este mes en Esta noche te cuento, el tema es EL LABERINTO.
Preciosa la  ilustración de Miguel Jiménez 


Os invito a mi laberinto. 
O más bien a salir de él.

SE PUEDE


Sé que no te esperabas esta visita. Es normal, son muchos años. Quince. Mientras venía hacia aquí, todo me parecía lógico y pensaba que, en cuanto abrieras esta puerta, lo entenderías. Y ahora no sé cómo empezar. Bueno sí. Se me ha cortado la mayonesa. Y luego lo he visto claro. Porque se puede hacer otra. Se puede. Toda mi vida ha sido un jodido laberinto lleno de puertas. Y cada vez que he tenido que elegir, he escogido la puerta equivocada. Ya sabes. Quería estudiar Bellas Artes y acabé haciendo Medicina. Quise especializarme en Cirugía y soy dermatóloga. Quise seguir contigo, (¡de verdad que sí!), pero me fui con Tomás. No quería hijos y ya voy por el cuarto. Hasta hoy. Que se ha cortado la mayonesa. Y ya estoy harta de intentar ser perfecta. Estoy muy cansada, de no ser yo. Sé que tu mujer está ahí adentro. Pero no puedo más. Así que esta vez sí, Raúl. Que me saques de este laberinto. Que me digas que hay salida.  No estoy llorando, idiota. Es solo que no puedo creer que me beses. Te he manchado de huevo. ¿ Y sabes qué? Me importa una mierda.

martes, 3 de junio de 2014

EL CLON

Así se titula mi micro que esta semana ha quedado finalista en Wonderland.
Justo vencedor Lorenzo Rubio con su "Plan Renove". Y espectacularmente bien acompañada por mi querido RECompañero Rafael Olivares, Mei Moran y Ernesto Ortega.
Ahí va mi relato que os acompaño con una foto que no tiene relación con el texto, más allá del hecho de que ha sido realizada por MI CLON,  osea,  mi hija Xoana

Setas en Paraguas. Fotografía de Xoana Penas Portabales
El clon
“Ha roto aguas”, dice la matrona. Al instante una nube de ceniza se desliza entre mis muslos  mezclada con sangre y gravilla. Pedro permanece inmóvil a mi lado. Después, todo se precipita. El frío se extiende  por mis entrañas. En cada empujón, las duras aristas de su cuerpo desgarran mi útero. Mi marido ni se inmuta. Cierro los ojos hasta que todo acaba. Cuando cojo al bebé en brazos se confirman mis temores.  
Su boca de mármol emite débiles quejidos. Tiene sus mismos ojos helados.
Todo en él es gris.
Y en su pecho, late, inconfundible, un corazoncito de piedra.