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martes, 8 de diciembre de 2015

El polaco, la frutera y Frank Sinatra

Acaba el año en ENTC. El tema es My way de Frank Sinatra. Y me he puesto romántica y me ha salido una microhistoria de amor y obsesión. Aprovecho para daros las gracias a los que venís por aquí aún, a pesar de lo poco que actualizo mi nube.


El polaco y la frutera.
Leo Brzeziński está enamorado de Luisa, la frutera. Y ella de Leo, desde que el año pasado él la llevó a cenar a un italiano de Malasaña. Ella aceptó porque le hacía gracia ese polaco callado que siempre caminaba con la vista fija en el suelo, dando saltos ridículos. Y porque él le dijo un día que odiaba los guisantes y ella también los odiaba.
En la cena, Leo le contó que sus abuelos habían muerto en un campo de concentración. Que sufría un trastorno compulsivo. Que estaba obsesionado con los números impares (esto se lo dijo tras besarla siete veces seguidas). Que no pisaba líneas continuas. Que nunca había tenido novia. Y que no conjugaba bien verbos irregulares. Pero esto era por lo de ser polaco, no por lo del TOC.
Después del quinto de los siete besos que le dio, ella supo que lo amaría para siempre. Te amaré a mi manera, le prometió él. Pero no pudo. Ha dejado de llamarla. Dice que por su culpa, su corazón late de forma desordenada, con latidos pares que le provocan una ansiedad infinita.
Lo que el muy idiota no sabe es que eso tampoco es por lo del TOC.

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